Recomendaciones y consejos para antes de tatuarte

Interior de estudio de tatuajes moderno y colorido.

Los cuidados posteriores una vez realizado el tatuaje son vitales para un buen resultado, pero hay algo que solemos olvidar: es fundamental preparar la piel y el cuerpo los días previos. Lo que hagas antes de sentarte en la camilla influye directamente en si tu piel acepta bien la tinta o no.

En mi experiencia en el estudio, me he encontrado en varias ocasiones con pieles tan extremadamente secas o que sangraban tanto que no permitían que la tinta se quedara fija. En esos casos, la piel «escupe» la tinta y lo único que conseguimos es crear una herida con la aguja de forma innecesaria.

Mi filosofía es dañar la piel lo más mínimo posible y que sufra solo lo justo para que el diseño quede perfecto. Si tu piel no está preparada, es posible que te vayas a casa con una zona muy sensible, irritada y que la curación a largo plazo no sea óptima. En casos extremos, incluso podríamos tener que posponer la cita. Si quieres lucir un tatuaje impecable, sigue estas recomendaciones y consejos para antes de tatuarte:

Si bebes, no te tatúes

Y tampoco conduzcas, ya me entiendes. Si bebes alcohol, lo mejor es que te quedes descansando en casa, pero no vengas a tatuarte por varias razones técnicas de peso:

  • Efecto vasodilatador: El alcohol afecta directamente a la coagulación de la sangre, haciendo que esta sea más líquida. Si te haces una herida (y un tatuaje no deja de serlo), vas a sangrar mucho más rápido y en mayor cantidad que si no hubieses bebido.
  • Dificultad para el profesional: Una herida que sangra en exceso «limpia» la tinta según entra, dificultando la visibilidad y la fijación del pigmento, especialmente en el fine line donde la precisión es todo.

No pasa nada por tomarse una cerveza en la comida o una copa de vino la noche anterior. El problema real viene de salir de fiesta o estar de cañas antes de la sesión. Lo ideal es no consumir alcohol 24 horas antes (y 24 horas después) para evitar sangrados innecesarios y asegurar una cicatrización de diez.

Tatuaje'fuego' en muslo con ropa serpiente.

Hidratación: crema aquí y crema allá

De igual manera que no sirve de nada lavarse los dientes solo cinco minutos antes de entrar a la consulta del dentista, ponerte crema corporal el día de la sesión no va a hacer que tu piel cambie por arte de magia.

La clave es la constancia previa. Lo ideal es que una semana antes de tu cita empieces a hidratar la zona elegida todos los días, ya sea después de la ducha o antes de dormir.

Tatuar sobre una piel seca es horrible:

  • Se crea mucha más herida.
  • La zona se irrita con extrema facilidad.
  • La piel está más dura y cuesta mucho más mover la aguja con la fluidez que requiere la línea fina.

Con la piel bien hidratada, además de lucirla más suave y rejuvenecida, estarás ayudando a tu tatuador/a de confianza a que su trabajo sea más fácil y el resultado sea mucho más fino. Palabrita.

Descanso y sueño: tu mejor aliado contra el dolor

No te haces una idea de lo importante que es venir descansado/a; el descanso cambia el mood de la sesión por completo. Si es tu primer tatuaje y los nervios te están jugando una mala pasada, aquí van unos consejos para la noche anterior:

  • Cena ligero: No te vayas a la cama con la barriga llena y en plena digestión pesada, porque no descansarás bien.
  • Ayuda extra: Una infusión o una tila antes de dormir puede ser clave para calmar esos nervios previos.
  • Evita trasnochar: Nada de maratones de series o estar con el móvil hasta las tantas. Tu mente debe estar despejada.

Tengo comprobado que las personas que vienen sin dormir o están muy cansadas tienen un umbral del dolor mucho más bajo. En cambio, quienes vienen con sus horas de sueño completas suelen decir que apenas notan la aguja. Así que ya sabes: ¡duerme!

Tatuaje minimalista de sol y luna en brazo.

Sin prisas después ni antes de tatuarte: disfruta del proceso

Lo ideal es que vengas a tu cita libre de compromisos. Nada de preguntar: “¿Cuánto vas a tardar? Tengo una reserva para comer en una hora y media”.

Ponerle presión y prisas a quien te está tatuando no es nada recomendable. Piensa que es algo que vas a llevar en tu piel toda la vida y quieres que se haga con calma. Un tatuaje bien hecho requiere paciencia y profesionalidad, y hay partes del proceso que el cliente no siempre ve:

  1. Ajustar los tamaños adecuados del diseño al milímetro.
  2. Valorar la zona del cuerpo y su anatomía.
  3. Probar el calco (stencil) las veces que haga falta hasta que estemos seguros al 100%.
  4. Explicar detalladamente los cuidados y pautas.
  5. Hacer las fotos finales del trabajo.

Además, el tiempo de tatuado real dependerá totalmente de cómo reaccione tu piel y de la zona elegida. Por favor, no planifiques algo importante inmediatamente después de la cita. Yo me tomo todo el tiempo del mundo para asegurarte el mejor resultado, y lo ideal es que tú también tengas esa consideración con el proceso.

Y ahora que ya sabes todo lo que tienes que hacer antes de la sesión, ¿te apetece dar el siguiente paso y que te dé cita? ¡Escríbeme!

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